En este primer artículo en una serie sobre financiación por equity, estudiaremos las distintas formas en las que una startup puede obtener fondos para desarrollar su proyecto emprendedor.

Como probablemente sabréis, el capital social de una startup, y de cualquier empresa, está compuesto por las aportaciones que los socios entregan y por las que obtienen parte de la propiedad de la misma. Los socios participantes entregan estas aportaciones a la empresa para que pueda funcionar y llevar a cabo su actividad definida en el objeto social. 

Sin embargo, el capital social no es la única partida con la que las sociedades pueden desarrollar su objeto social sino que además cuentan con otro tipo de fondos y de hecho, la obtención de los mismos es una de las principales preocupaciones de los emprendedores. 

Cualquier empresa que quiera crecer y expandirse, necesita buscar formas en las que financiarse. La mayoría de los emprendedores lo primero que hacen es buscar en internet cómo aumentar sus recursos económicos, donde los primeros resultados suelen ser páginas con fines publicitarios sobre préstamos a pequeña escala, fáciles de conseguir, pero con unos intereses demoledores. Otro de los principales resultados de esta búsqueda son páginas que incentivan la financiación a través de cesiones de parte del capital de la sociedad a cambio de recursos para desarrollar la actividad. 

Debt versus equity financing 

Estas formas de financiación se pueden agrupar en dos categorías: financiación a través de deuda (debt financing) o a través de fondos propios (equity financing). La principal diferencia entre ambas reside en que la financiación a través de deuda implica pedir dinero prestado, mientras que la financiación a través de fondos propios implica la venta de una parte del capital de la empresa. 

La forma más común de financiación a través de deuda es el préstamo bancario. A diferencia de la financiación mediante fondos propios, que no conlleva ninguna obligación de reembolso (salvo en contadas excepciones), la financiación a través del endeudamiento requiere que la empresa devuelva el dinero que recibe, más los intereses. Sin embargo, una de las ventajas del préstamo, y de la financiación con deuda en general, es que no requiere que una empresa renuncie a una parte de su propiedad (es decir, porcentaje de participación) a los inversores.

Por otro lado, con la financiación de la deuda, el prestamista no tiene ningún control sobre las operaciones de la empresa y una vez se devuelve el préstamo, la relación con la entidad financiera termina. En cambio, cuando las empresas optan por obtener recursos cediendo parte del porcentaje de capital social de la sociedad a los inversores, tienen que compartir sus beneficios (en las startups raramente se reparten dividendos) y consultar con estos inversores cada vez que desean tomar decisiones que impacten significativamente en la sociedad. 

No obstante, la financiación con deuda también puede imponer restricciones a las operaciones de la empresa, de modo que no tenga tanto apalancamiento para aprovechar oportunidades fuera de su actividad principal. En general las empresas quieren tener una relación deuda-fondos propios relativamente baja, porque así los acreedores lo verán con mejores ojos y les permitirán a acceder a más financiación de deuda a largo plazo si tuvieran necesidad de ello. 

Por último, es clave mencionar que los intereses pagados por los préstamos son fiscalmente deducibles en los impuestos sobre la renta, y los pagos de los préstamos facilitan la previsión de los gastos futuros porque la cantidad no varía.

¿Cuál es la forma más favorable de financiar una startup?

No existen demasiados artículos que expliquen esto de forma clara y concisa. Por ello, a continuación vamos a examinar esta cuestión para startups que recién están empezando a desarrollar su negocio. 

En el caso de las empresas pequeñas y privadas, la decisión de utilizar un tipo de capital en lugar de otro puede estar motivada por la necesidad más que por una elección. Por otro lado, la información asimétrica o incompleta entre los emprendedores y posibles inversores o proveedores de capital, puede dificultar especialmente la obtención de financiación de fuentes externas

Aunque de forma general las empresas suelen optar por una financiación basada en el endeudamiento por motivos fiscales, no es el caso de las startups. La razón de esto es que las mismas tienen menos probabilidades de beneficiarse de la deducibilidad de los intereses, ya que algunas empresas generan pocos o ningún ingreso en el primer año de funcionamiento. Estas altas tasas de fracaso junto con los altos costes de supervisión para los proveedores de financiación dificultan el endeudamiento en las nuevas empresas.

Se trata de un círculo vicioso donde las entidades bancarias imponen unas altas tasas de interés o la constitución de garantías personales y reales para mitigar los riesgos de impago, y esas condiciones de préstamo resultan si no inaccesibles, muy perjudiciales para las startups en cuanto a su solvencia. 

Por otro lado, las startups conocen mejor el verdadero valor de la misma y los riesgos que los propios proveedores de financiación lo cual genera importantes asimetrías en la información. De hecho, la opacidad en la información es una de las principales características de estas nuevas empresas pues es el empresario el que tiene todo el control de la información que se muestra públicamente. Esto añade una mayor dificultad a la hora de obtener financiación con endeudamiento, pues los prestamistas no estarán dispuestos a entregar recursos a empresas con poca transparencia en su gestión.

Conclusión 

Dicho esto, podemos adelantar que el equity financing es el camino más seguro y rentable para las startups. Si bien es cierto que en este tipo de financiación los socios fundadores pierden parte del control del proyecto, por las razones expuestas con anterioridad, optar por una financiación a través de fondos propios es lo más recomendable si tu propósito es escalar tu negocio.

A modo de recapitulación, mostramos un pequeño cuadro-resumen sobre las ventajas y desventajas que tienen las startups a la hora de financiarse a través de deuda y fondos propios:

VENTAJASDESVENTAJAS
DEUDA+ Mantenimiento del control de la startup
+ El pago de intereses son fiscalmente deducibles
+ Es más fácil planificar en un futuro
– Puede arriesgar activos
– Aumenta el riesgo de sufrir inestabilidad financiera
– Repago de la deuda
FONDOS PROPIOS+ No hay obligación de devolver los recursos entregados
+ No causa inestabilidad financiera
– Los inversores se quedan con un porcentaje de la compañía
– Hay que compartir los beneficios de la startup con esos inversores
– Hay que consultar con esos inversores cada vez que haya que tomar una decisión que pueda impactar en la startup

En el siguiente artículo veremos los conceptos clave que todo emprendedor debe tener en cuenta si opta por llevar a cabo una financiación a través de fondos propios.

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